Al permanecer por largo tiempo hacinadas, las cosas de un cuarto de almacén pierden no sólo valor material, sino también presencia en la memoria de la persona que las posee. Poco a poco dichas cosas desaparecen de la mente y adquieren de cierta manera, invisibilidad.

Es a partir de la creación de dos realidades en un mismo espacio al dividir el cuarto de almacén de una casa repleto de viejas pertenencias, y de la experiencia que deja el paso del tiempo en los objetos materiales, que se enfrenta al espectador a percibir tanto la permanencia y carga emocional de objetos pasados y su deterioro en un lugar, como la invisibilidad y desaparición de objetos hacinados, producto del almacenamiento en el tiempo, desde el camuflarse con su propio entorno.