“Costumbres” se desarrolla a partir del uso comercial del petróleo en un producto de uso doméstico, en el cual se observa cómo un elemento ambientalmente dañino se materializa en algo tan trivial y cotidiano como el brillo de los zapatos. El contexto en el que el crudo es extraído y en donde los derrames de petróleo ocurren, describe una situación incoherente, ya que la utilización de ese producto es prácticamente nulo en territorios amazónicos. El motivo generado por los betunes es un motivo local de la selva amazónica, oponiendo la materia prima con su origen, y precisamente la inutilidad que tiene en estos lugares. La occidentalización de aquellas personas en pro del progreso.

De una manera más abstracta,  “El último refugio” alude a la vulnerabilidad de un espacio concebido para brindar protección, el cual es destruido por agentes externos a la naturaleza, provocados por el ser humano y por la industria. Así mismo, se busca hacer palpable el abuso de poder ejercido por el hombre a su homólogo, un abuso que termina con todo a su alrededor y lo despoja incluso de tener algún lugar donde resguardase.     

Finalmente, “Bandera” surge como una remembranza a situaciones de protesta frente a la empresa Petroperú, causante de los múltiples derrames de petróleo en la amazonía peruana en el 2016.  Hay un proceso de fortalecimiento de la pieza final a partir de la transformación de ésta; la creación intuitiva de la imagen a partir del logo de la empresa en cuestión llevó a la posterior viralizacion de la imagen y apropiación por otras personas al momento de la protesta. Posteriormente, retomada con la carga de la primera acción (material de protesta) es convertida en bandera que con sus materiales, habla y remite a los materiales autóctonos de los lugares afectados. El bordado como técnica ancestral utilizada en el cotidiano amazónico y ejemplo también de institucionalidad gubernamental.